Los alcaldes son estadistas pero suelen tener un modo de comunicar que no suele asimilarse como discurso de estadista. Este último, tiene una serie de características que no los hace supeditados a una comunicación de tipo inventarial contable centrada en hechos, sino que apelan más a una construcción simbólica de un mito de gobierno. Además, cuando los alcaldes se proyectan electoralmente en un nivel superior, suelen sufrir desacoples discursivos que restan eficacia política.  ¿Qué significa que un gobernante hable o deba hablar como un estadista? Probablemente que genere un discurso que apele a: 1)      intentar obtener apoyo explícito y constante; 2)      explicar y hacer pedagogía de sus ideas y principales políticas; 3)      defender sus ideas políticas y defenderse de los ataques hacia ellas diferenciándose de los otros; 4)      coordinar táctica y estratégicamente sus acciones discursivas evidenciando oportunidad política; 5)      resguardar a las instituciones que representa o desde las que habla transmitiendo la importancia de esa responsabilidad; [...]