No hay política sin comunicación.

Pero no estamos en el imperio de la comunicación.

Es sólo la política junto a la comunicación.

Es la política con comunicación.

Mario Riorda
Poder Comunicar (o la comunicación del poder)

5 libros que todos los políticos deberían leer

Una columna de RECOMENDADOS en el diario La Nación
El experto en comunicación política Mario Riorda propone “un curso acelerado para los consensos políticos”

 

Experto en comunicación política y asesor en campañas electorales y gobiernos, el politólogo Mario Riorda propone una selección de títulos que considera “un curso acelerado para los consensos políticos”.

Estos son sus recomendados:

1. Realismo, realismo y más realismo

Democracia y sistema de Mercado (1988), de Charles Lindblom cuestiona básicamente a las instituciones ideales y piensa a la política de manera “incremental” con lógicas de negociación constantes frente al contexto complejo. Imagina la implementación de políticas públicas realistas. Muchos autores escriben desde posiciones políticamente correctas, sólo que quienes ejecutan la política, están mucho más cerca de esta línea de pensamiento -traducida constantemente en modelos de recomendación- desde el más puro realismo. Pero ese realismo exige algunas cosas previas a la implementación: acuerdo. El consenso es la variable principal -incluso antes que la propia calidad de las políticas públicas- que hace a una política pública posible.”

2. Del poder de la comunicación y la argumentación

Giandoménico Majone escribió el libro Evidencia, argumentación y persuasión en la formulación de las políticas públicas (1989). Expresa una línea académica en donde la argumentación cobra un papel central para definir las grandes políticas públicas, para instalar debates que son “transcientíficos” -y por ende siempre discutibles como opción política- que requieren legitimación. Se deja entrever que la ideología nutre esos debates y esas preferencias para legitimar las políticas. Evidencia que diseñar políticas no es lo mismo que legitimarlas. No es sólo una cuestión técnica. Tras leer a Lindblom, debiera ser un ejercicio obligatorio leer a Majone y advertir de la necesidad de combinar los temas que constituyen el núcleo de la política (los temas claves) para diferenciarlos de los periféricos (los que pueden cambiar con mayor facilidad).”

3. Más sobre el poder de la comunicación y la argumentación

El uso argumental de la comunicación puede “inflar” la verdad de muchas políticas. Y esto que es toda una tendencia -más que cuestionable en campañas electorales- también se aplica a la comunicación gubernamental. Esto hace que muchos consensos desde las políticas públicas se logren desde ficciones -algunas innovadoras- con alto poder persuasivo. Y como se sostiene popularmente que el fuego se combate con más fuego, la ficción sólo se contraargumenta con más ficción. Mientras más audaz es la ficción, más capaz parece de captar la atención y de desarrollar su propio impulso intelectual, provocando así una “sensación de urgencia” y “crisis” para eliminar objeciones a la adopción de políticas. Para entender esto, Christopher Hood y Michael Jackson escribieron La argumentación administrativa para exponer este mundo discursivo plagado de falacias.

4. Se vulgarizó la expresión relato, pero se sigue minimizando la idea de proyectos a largo plazo en la comunicación gubernamental

Me animo a recomendar el último -y reciente- libro que edité junto a Omar Rincón:Comunicación gubernamental en acción: narrativas presidenciales y mitos de gobierno. En él, junto a invitados latinoamericanos, tratamos la diversidad de narrativas presidenciales y mitos de gobierno, como herramientas de comunicación simbólica de uso regular y constante en la construcción de sentido social y político de los gobiernos en la región. Esos relatos son los encargados del mantenimiento del consenso social y la legitimidad del gobierno que mantienen siempre una referencia breve que representa el pasado y presente de un país, pero que implica también una conjunción con el devenir futuro como modo de activar una sociedad. Su alcance persuasivo y argumental no es ilimitado, sino que se circunscribe a los ámbitos de lo verosímil, lo plausible y lo probable por eso representa el ejercicio coherente de lo propuesto discursivamente como contrato de gestión en la faz electoral y la actualización de lo mejorable o aggiornable de ese contrato, una vez que se es gobierno.

5. Los problemas políticos son construcciones políticas y sociales

He dejado para el final al libro más importante y trascendente que haya leído en toda la literatura de la ciencia política y de la comunicación política: La construcción del espectáculo político (original de 1988) de Murray Edelman. Una obra trascendente de la teoría política y de la comunicación contemporánea. Señala que la política es una construcción constante en la que no hay hechos dados sino provocados discursivamente a través de diferentes estrategias: la construcción de problemas para justificar soluciones políticas, la construcción de razones para los problemas preconcebidos, los gestos como soluciones, los gestos que construyen autoridades, entre otros. Su tono es sumamente crítico, pero desnuda la práctica política en su esencia más pura. Breve pero elemental para comprender un mundo en donde no toda la comunicación es política, pero sí donde la política se presenta, se representa y aporta a los procesos de legitimación de políticas desde actos comunicacionales.