No hay política sin comunicación.

Pero no estamos en el imperio de la comunicación.

Es sólo la política junto a la comunicación.

Es la política con comunicación.

Mario Riorda
Poder Comunicar (o la comunicación del poder)

“Eyyy, las ideologías importan”

Escucho mucho a representantes de partidos, como Ernesto Sanz y Oscar Aguad, que quieren evitar “límites ideológicos” en las negociaciones desde la UCR. Aguad además expresó que hacen falta, no ideologías, sino programas.

Mauricio Macri hace rato que ocultó su posición ideológica resignificando dicho concepto a través de la “gestión”. Y ya hacía tiempo que Elisa Carrió había anunciado que las ideologías sobraban, y que ella se ubicaría en un centro no ideológico (sic), caracterizado por la honestidad y la justicia. Patricia Bullrich, desde la misma Coalición Cívica, acaba de afirmar que “avanzará en sus acuerdos por principios comunes y no por ideologías”.

Sin embargo la ideología funciona como “hoja de ruta” para partidos y electores, a partir de lemas y valores. Ello ya es un avance para el elector que empieza a razonar, orientado en principios fundamentales, sin conocer la totalidad de las posiciones en torno de la agenda.

Estudios demuestran que el elector usa criterios ideológicos para distinguir partidos políticos y que hay coherencia entre autodefinirse ideológicamente y votar por un partido que se autoproclame cercano a la postura personal. Giovanni Sartori sostiene que las ideologías no son meras especulaciones, sino sistemas de ideas orientadas a la acción, que ofrecen previsiones de futuro y propuestas de solución de problemas para comprender y estructurar la información, y propuestas prácticas vinculadas con la toma de decisiones.

Norberto Bobbio afirma que una ideología se aproxima a la izquierda si, aun sabiendo que hay hombres iguales y desiguales, la toma de decisión se aproxima más a pensar en derechos y deberes que los hagan más iguales que desiguales. Su foco de acción es la remoción de obstáculos que hacen a los hombres desiguales. Aun con muchas izquierdas, la idea emancipatoria las distingue de la derecha.

Por el contrario, un partido más de derecha confiesa que las desigualdades no son eliminables; vale decir, hay diversidad. La tradición, el apego a la historia, son sus bases legitimantes. Pero salvo extremos, ni la izquierda plantea absurdamente que los hombres son -o deban ser- iguales en todo, ni tampoco la derecha propugna más desigualdad. Esta última suele plantear la compensación o la subsidiariedad como modo de sostener una diferencia dada, sin romper un orden establecido.

Por todo ello, plantear la desaparición de las ideologías es dañino e incongruente. La heterodoxia es riesgosa, porque esconde un pragmatismo a modo de “caja de Pandora”. Por ello, desmitifico tres tipologías de negadores de las ideologías:

1. Tienen y ocultan. Algunos ocultan su ideología y proponen soluciones únicas, amparadas en una ilusión tecnocrática que intenta borrar fronteras ideológicas con respuestas cerradas. Hay una carga ideológica no explicitada, pero existente durante ese acto.

2. No tienen y no ocultan. Otros, por desconocimiento o ausencia de usinas de ideas, directamente desconocen las ideologías y las descalifican. El zigzag constante en la toma de decisiones sobrecarga peligrosamente al electorado de incoherencia y frustraciones.

3. La ideología no representa la nueva agenda. Aun con innumerables hechos que no existían en épocas anteriores, nada impide que puedan ser tamizados por decisiones que se acerquen o se alejen de la igualdad.

Cuál ideología es la mejor es un juicio de cada elector. La definición forma parte de verdades transcientíficas no objetivables. La subjetividad explica, con base en valores, que cada elector se recuesta en uno u otro lado. No es un tema desdeñable por el tamaño de sus efectos y dependerá del prisma ideológico con que se mire cada política, que se la juzgue buena o mala.

A las ideologías no hay que pedirles todas las soluciones, sino comprenderlas como una orientación de los valores que guiarán las acciones. No tienen respuestas para todo y en detalle, son solamente una brújula necesaria para políticos y ciudadanos desconcertados. Simplemente por eso es que importan.

Comentarios

  1. By marioriorda

  2. By marioriorda

  3. By Rosana

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