No hay política sin comunicación.

Pero no estamos en el imperio de la comunicación.

Es sólo la política junto a la comunicación.

Es la política con comunicación.

Mario Riorda
Poder Comunicar (o la comunicación del poder)

Muy pronto: “Manual de Comunicación Política y Estrategias de Campaña”

Tapa probable

En pocos días verá la luz un “Manual sobre Comunicación Política y Estrategia Electoral” que he escrito junto con Ismael Crespo, Antonio Garrido e Ileana Carletta.
En el libro partimos de una realidad donde la política se da junto a la comunicación. La política es con comunicación. Es un modo de representar la contemporaneidad de una relación y de transformaciones mutuas. Toda política debe transformarse en un hecho comunicable. Siempre que haya política habrá -al menos potencialmente- comunicación. Puede entenderse, por tanto, que no existe una división tajante entre política y comunicación política, puesto que el estatus epistemológico de la comunicación política es claramente dual.
Es precisamente desde esta concepción, donde el rol de la comunicación política adquiere una importancia particular, ya que los actores de la misma tienen limitaciones de carácter temporal para interactuar de manera veloz y dinámica, en búsqueda de un resultado determinado.
En este manual, por tanto, partimos de la idea de que la comunicación es indispensable para el funcionamiento de la democracia de masas tanto en el sentido descendente (del poder político al electorado a través de los medios), como en el sentido ascendente (de la opinión pública a los políticos, mediante los sondeos). Así, resulta oportuno seguir afirmando que la comunicación política no se revela como una degradación de la política, sino que, por el contrario, la revaloriza y al mismo tiempo representa la condición del funcionamiento del espacio público ensanchado de la democracia de masas y prácticamente sin fronteras.
Por eso el objeto de este manual es desarrollar una perspectiva que concibe a la comunicación política como una dimensión estratégica por sí misma, y absolutamente central en el marco de la planificación de campañas electorales. En definitiva, el objetivo final es reconocer que no hay política sin comunicación, que no hay estrategia sin mensaje, que no hay mensaje sin estrategia, pero que esa comunicación es para nosotros la esencia misma de la estrategia de campaña. Ésta es la logística electoral que en nuestros días se le exige a la comunicación: ser esencia e instrumento al mismo tiempo. Y sólo en los hechos la vemos, mientras la vamos escribiendo.

Comentarios

  1. By Rosana

  2. By Matilde Ramos

  3. By Ruben

  4. By marioriorda

  5. By Alejandro

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